A lo largo de mi vida, en varias ocasiones, he tenido la sensación de que había olvidado las cosas. De que, en algún momento, las respuestas se perdieron y solo quedaron un montón de preguntas demasiado complejas. Como individuos pertenecientes a una especie concreta, guardamos una memoria genética que nos dice, por ejemplo, que no debemos acercarnos a una llama porque nos quemaremos, y que se basa en las experiencias vividas por otros miembros de la especie a lo largo de los siglos. Pero yo quiero ir más allá. Platón afirmó que aprender es recordar, es decir, que al aprender algo solo estamos recordando lo que ya sabíamos. ¿Entonces, qué pasó? ¿Cuándo perdió el ser humano la memoria? ¿Y por qué?.
Tal vez el propio nacimiento resulta tan traumático que nuestro cerebro no es capaz de enfrentarse a ello y sufrimos de amnesia retrógrada, con lo que cualquier conocimiento anterior al mismo se pierde para siempre. Puede que en el camino evolutivo de nuestra especie, en algún momento tomáramos la dirección equivocada y fueramos perdiendo las conexiones con lo que nos rodea, y con ello el conocimiento. O quizá lo que ocurrió es que el castigo por comer del árbol del conocimiento, fue un lavado de cerebro...
Tal vez el propio nacimiento resulta tan traumático que nuestro cerebro no es capaz de enfrentarse a ello y sufrimos de amnesia retrógrada, con lo que cualquier conocimiento anterior al mismo se pierde para siempre. Puede que en el camino evolutivo de nuestra especie, en algún momento tomáramos la dirección equivocada y fueramos perdiendo las conexiones con lo que nos rodea, y con ello el conocimiento. O quizá lo que ocurrió es que el castigo por comer del árbol del conocimiento, fue un lavado de cerebro...
Después de haber leído “Por qué los Hombres no escuchan y Las Mujeres no entienden los Mapas” – (Allan y Barbara Pease) pude llegar a comprender varias cosas, las enumero a continuación:
ResponderEliminar1- El “softweare” que nos implantaron es mucho mejor que todos esos Mac y Windows que nos intentan vender en cada esquina.
2- Que las prestaciones de los dos modelos de unidades de carbono que vienen de serie en el fabuloso juego “nacescrecestereproducesymueres 2.0” son diferentes. Y ahora os preguntareis quien sale ganando… ¿Ya lo sabéis? (si no es así consultad el punto 3 por favor) A otra cosa entonces.
3- Programas básicos y equipamientos de serie:
-Unidad de carbono masculina:
-Habilidad para la caza y la supervivencia en el medio natural: desfasado, necesita revisión y actualización (y además “cutre salchichero”)
-Unidad de carbono femenina:
-Visión periférica, mayor carta cromática, interpretación de los gestos corporales, capacidad de adaptación: totalmente compatible y actualizado. (o sea a la ultima)
4- Conclusiones: ellas están mejor preparadas y son de mejor calidad y si además actualizan su sistema operativo no hay quien les lleve la contraria. Ellos son (somos) anticuados y por mucho que queramos actualizarnos, nunca les podrán (podremos) llevar la contraria, no se si me explico…
Creo que la evolución del ser humano es tan básica que nos hace olvidar lo que no es absolutamente imprescindible para seguir viviendo y nos deja pal arrastre la memoria (a unas más que a otros)haciendo pues que olvidemos detalles importantes para crecer y aumentar la capacidad que poseemos innata.
ResponderEliminarAlgunas veces me da por pensar si no será que las neuronas se están convirtiendo en chips que pierden la humanidad y se transforman en vehículos de información binaria que solo atienden al código descrito. Ahora que se acerca la primavera me gustaría ver más cabezas levantadas mirando al cielo, mas narices abiertas oliendo el azahar de las calles, más sonrisas pintadas en los labios de los que suben al metro pero lamentablemente solo veo orejas colgadas de unos cables, manos llenas de teclados, ojos tapados por gafas oscuras y burbujas que no se permiten invadir espacios de otras burbujas porque son "propias, individuales y no se permite el roce". En fin, que creo que el castigo divino es más castigo humano que nos vamos colocando por amar más las máquinas que a las personas, tiempo al tiempo.