Introito
Estoy convencida de que el vino, y por extensión cualquier bebida alcohólica, tomado en su justa medida, es capaz de abrir ventanas en la mente a través de las cuales, de vez en cuando, se cuela como un relámpago de sabiduría una idea, un pensamiento o una inspiración. ¿Quién no ha sido bendecido con una gran revelación un sábado por la noche sentado en la barra de algún bar?
Pero como no pretendo hacer apología del alcoholismo, cuyas consecuencias son sobradamente conocidas por todos, os emplazo a que hagais partícipes al resto de los mortales de todos aquellos retazos de sabiduría que, en un momento de suma claridad espiritual no necesariamente alcoholizada, os ha hecho deteneros unos segundos (o unas horas) a pensar.
Este espacio solo pretende ser un lugar donde poder compartir ideas y opiniones, y debatirlas, con el único propósito de llegar a ser, si es posible, un poquito más sabios.
Pero como no pretendo hacer apología del alcoholismo, cuyas consecuencias son sobradamente conocidas por todos, os emplazo a que hagais partícipes al resto de los mortales de todos aquellos retazos de sabiduría que, en un momento de suma claridad espiritual no necesariamente alcoholizada, os ha hecho deteneros unos segundos (o unas horas) a pensar.
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